Redacción Gedesco | 17 Noviembre 2014 | Consejos para empresas

S.A. y S.L., elige la que más te convenga

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Antes de poner en marcha una empresa es necesario llevar a cabo un proceso en el que se tengan claros una serie de factores. ¡Nada de dejar las cosas a la aventura! Y es que aunque algunos detalles puedan ir retrasándose si no queda otro remedio, otros son fundamentales para registrar tu empresa.

Uno de ellos es el de decantarse por el tipo de modalidad empresarial con la que se constituirá el negocio. Hoy vamos a hablar de las formas más comunes, la sociedad anónima y la sociedad limitada, ¿conoces sus diferencias y similitudes?

Principales características de la S.A. y la S.L.

Aunque estas dos formas de constitución de empresas sean utilizadas por perfiles muy diferentes de negocios, cuentan con aspectos en común. Uno de los más importantes es en lo relativo a la responsabilidad, en ambas opciones solo se limita al capital aportado por los socios, a diferencia de otras figuras como la de los autónomos que suelen responder con todo su patrimonio. De cualquier modo, hay que recordar que, para combatir este problema, recientemente se ha creado la figura del autónomo con responsabilidad limitada.

Otro punto en común de la S.A. y la S.L. es que ambas modalidades pueden ser puestas en marcha por una o varias personas, que pueden ser tanto personas físicas como jurídicas.

Veamos entonces cuáles son los factores que las hacen diferentes. Pues bien, los dos fundamentales y que suelen decantar la balanza de un lado o de otro son: el del capital inicial que hay que aportar y cómo se realiza la división del capital del negocio. En la sociedad limitada el capital social mínimo para constituir la empresa es de 3.000 euros y el capital se divide en participaciones. Por su parte, en la sociedad anónima el capital social inicial mínimo es de 60.000 euros y el capital se divide en acciones nominativas o al portador.

Otra de las diferencias viene cuando un socio quiere vender su parte correspondiente del negocio, mientras que los socios de la S.A. pueden vender sus acciones sin ninguna restricción, en la S.L. se deberá comunicar primero al resto de socios el deseo de vender las participaciones, ya que existe un derecho preferente de compra.

¿Qué elegir?

Como todo en esta vida, tendrás que elegir la opción que más te convenga según tus necesidades. Pues bien, si no lo tienes muy claro, igual te ayuda saber que existen un mayor número de sociedades limitadas que de anónimas. Ello se debe principalmente a la gran diferencia que hay entre los desembolsos iniciales a realizar en ambas opciones. Por ello, precisamente la S.L. es un modelo mucho más extendido entre las pequeñas y medianas empresas, y la S.A. entre las mayores empresas.

Sin embargo, también es cierto que por el hecho de que suponga un desembolso inicial mayor para su constitución, a priori la S.A. suele transmitir buena imagen y mayor fiabilidad.

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