Redacción Gedesco | 3 Febrero 2014 |

¿Bonos corporativos o acciones? El eterno dilema

Invertir en renta fija o renta variable

Una conclusión a la que hemos llegado todos cuando contamos con unos ahorros, ya seamos particulares o empresas, es que no debemos tener el dinero parado. Pero, ¿cómo conseguir ese rendimiento tan ansiado? ¿Dónde invertir y en qué formas? Llegados a este punto, siempre nos planteamos la conveniencia o no de invertir en acciones o en bonos corporativos, en renta variable o fija.

En economía, y más cuando está la bolsa de por medio, no hay nada seguro. Pero en función de la aversión al riesgo que tengamos, podemos ofrecer algunas claves para orientarnos sobre si sería mejor una inversión en acciones o bonos corporativos. Y, en el caso de ser una empresa, debemos pensar cuál es la mejor opción para lograr liquidez en función de nuestras necesidades.

Por ello, hoy queremos acercarte las ventajas e inconvenientes de la financiación y la inversión con bonos corporativos o con acciones.

Cómo financiarse

A la hora de financiarnos, deberemos elegir una u otra opción en función de nuestras características concretas. En este sentido, si tenemos un problema puntual de liquidez, será más recomendable que nos decidamos por los bonos corporativos, mientras que si lo que queremos acometer es una amplia inyección de capital en nuestro negocio a más largo plazo, nos decantaremos por las acciones.

Sin embargo, el hecho de contar con unos accionistas a los que contentar año a año con sus dividendos puede limitar nuestra labor directiva, de manera que con los bonos corporativos tendremos mayor autonomía y, una vez que venza el plazo, no tendremos que volver a rendir cuentas.

Asimismo, suele ser más sencillo colocar bonos corporativos entre los inversores antes que acciones, ya que se trata de una manera de invertir más segura debido a que suele ir ligado a un tipo de interés fijo.

Dónde invertir

La regla de oro que todo inversor tiene presente es que un mayor rendimiento suele ir asociado a un mayor riesgo. En este sentido, es conveniente hacer un pequeño seguimiento de la empresa en la que queremos invertir y analizar si los dividendos (en el caso de las acciones), o el cupón del bono (en el caso de los bonos corporativos) son sostenibles y la empresa va a poder hacer frente a ellos.

Si tenemos aversión al riesgo y buscamos una rentabilidad con más seguridad, deberemos decantarnos por los bonos corporativos antes que por las acciones. Las acciones, al desenvolverse en los mercados de renta variable, son más volátiles y más sensibles a shocks externos. Sin embargo, con los bonos corporativos tendremos unos beneficios constantes y no variables.

Otro inconveniente de las acciones es que normalmente nos atan durante más tiempo a una empresa, lo que puede limitarnos a la hora de diversificar nuestra cartera. Y es que debido a que las acciones pueden proporcionarnos mayor rentabilidad, si realmente merece la pena invertir en ellas sus precios serán más elevados que los de los bonos corporativos.

Aunque la confianza en los mercados y en la economía se va recuperando poco a poco, la situación económica todavía dista de estar en los niveles precedentes a la crisis, por lo que es conveniente ir con pies de plomo a la hora de elegir dónde invertir y cómo financiarnos.

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