Redacción Gedesco | 29 Noviembre 2012 | Consejos para empresas

El buen marketing en Navidad

Si hay un momento del año durante el cual miles de empresas exprimen su capacidad de hacer marketing,  ese es Navidad y Año Nuevo. Freixenet evoluciona su anuncio con burbujas humanas mostrando sus últimas ideas, el turrón vuelve (a casa, vuelve🙂 ) y cada dos o tres años nace algún anuncio que no olvidaremos en la siguiente década (Hola, soy Edu, feliz navidad).

Dado que cada día hay más empresas y esas empresas quieren anunciarse, lo que antes solía resumirse en “pon un anuncio en un periódico” se ha complicado bastante. Hoy en día no basta con un anuncio, necesitamos crear “el anuncio”. Curiosamente, tampoco importa el formato: cientos de anuncios de TV pasan a mejor vida sin haber provocado ninguna emoción en los espectadores, mientras que algún anuncio emitido solo por Internet consigue millones de visitas, cuando por haberlo colgado en la red se han abonado cero euros. Entonces, ¿cual es el secreto? Evidentemente, yo no lo tengo.

Pero si tengo que aconsejar a alguien que quiera montar un proyecto con sentido en Navidad, le diría que se olvide del sistema tradicional de buscar al mejor para que haga el mejor anuncio, y dedique los esfuerzos (y euros) a imaginar una manera a su alcance de crear algo que enganche a la persona que lo vea y que no conoce nuestra idea. La respuesta la tenemos todos en la cabeza, ya que nadie conoce nuestro proyecto mejor que nosotros, pero a veces no somos conscientes de cómo podemos transmitirlo. Y también le aconsejaría, especialmente, que piense en maneras alternativas de presentar su proyecto: Ashley Madison puso una pancarta gigante insinuando infidelidades de grandes personajes del país, mientras que muchas marcas “de la vida real” hacen sus campañas casi enteramente en Internet.

Salir de la zona de confort no es bueno solamente cuando hablamos del trabajo del día a día, sino también cuando hablamos del medio. Imaginemos maneras de contar nuestra idea fuera de su medio: contemos una web a través de una cesta de naranjas, contemos una tienda física de venta de cantimploras con publicidad en Internet. En el peor de los casos, comeremos naranjas durante tres meses o no venderemos ni una sola cantimplora extra pero, si la cosa funciona, acabarán cerrando las autopistas que dan acceso a nuestro pueblo para evitar avalanchas humanas. Y si no, que lo pregunten a Rob Bats.

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