Redacción Gedesco | 9 Octubre 2015

El autónomo dependiente y sus inconvenientes

El autónomo dependiente y sus inconvenientes

Según la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), actualmente existen en España 181.000 autónomos que trabajan físicamente o para la empresa de un empleador que les proporciona trabajo. Además, existen otros 87.000 autónomos que declaran que sólo tienen un cliente, del que depende la gran mayoría de sus ingresos, aunque de vez en cuando trabajen para proyectos puntuales añadidos. Por tanto, estamos hablando de casi 270.000 profesionales que deberían estar catalogados como autónomos económicamente dependientes, una figura que en España tiene sus propios derechos y condiciones laborales, y que es conocida normalmente como TRADE.

El problema que está generando este tipo de profesionales está, en principio, relacionado con la desprotección que sufren, porque en realidad muchos TRADE están, en realidad, camuflando casos de ‘falsos autónomos’. En ocasiones, las empresas tienen contratado a un autónomo cuando deberían tenerlos dados de alta como asalariados. De este modo, se ahorran los costes de la Seguridad Social, que en realidad deben ser abonados por el propio trabajador. Una práctica completamente ilegal que, sin embargo, se ha extendido en algunos sectores, ante la imposibilidad de demostrar que ese autónomo debería ser en realidad un asalariado.

Cuando un trabajador cuenta con una serie de horarios establecidos, utiliza equipos y soluciones que no le pertenecen, y recibe de forma constante órdenes sobre cómo debe organizar su tiempo y jornada laboral, estamos ante un trabajador que debería ser asalariado. Y muchas empresas, con la mencionada intención de ahorrar en seguros sociales, mantienen a estos profesionales como autónomos.

Condiciones para ser un TRADE ‘legal’

Para ser TRADE es necesario disponer de tu propia infraestructura productiva y materiales para el desempeño de la actividad en cuestión. Estos medios deben ser independientes de los ofrecidos por el cliente para el que se trabaja.

El 75% de los ingresos de un autónomo dependiente deben proceder de un solo cliente. Pero esta empresa no podrá imponer horarios ni condiciones de organización de ningún tipo. El TRADE debe funcionar de forma independiente, con criterios organizativos propios. Otra limitación es que los TRADE no pueden contratar a empleados.

Si no se cumpliera alguna de las condiciones anteriormente mencionadas, la empresa debería contratar a este trabajador, y no contar con él como un miembro ajeno a la organización, sino como un asalariado más. De no ser así, estamos cayendo en la analizada figura del falso autónomo. La proliferación de esta figura debilita el sistema de prestaciones y el estado de bienestar de los trabajadores de una economía. Un falso autónomo no tiene derecho a vacaciones ni a disfrutar de ninguno de los beneficios sociales que sí tienen los asalariados.

Además, su sueldo es en realidad menor, puesto que el TRADE o autónomo tiene que hacer frente a sus propios gastos de cotización a la Seguridad Social. Del mismo modo, tendrá gestiones añadidas en cuanto a fiscalidad, ya que a ojos de la Administración está realizando una actividad profesional por su cuenta, y será vigilado y exigido como tal.

La morosidad, un problema añadido para el TRADE o falso autónomo

Como hemos comentado, el autónomo económicamente dependiente (TRADE) tiene un cliente que le reporta el 75% de su facturación. ¿Qué ocurriría si el 75% del sueldo de un empleado normal estuviera en riesgo cada mes?

La morosidad para un TRADE genera un daño irreparable, puesto que no percibirá tres cuartas partes de sus ingresos en los plazos marcados. Para este tipo de profesionales, se hace más necesario, si cabe, la utilización de tipos de factoring que cubran esos riesgos y le permitan contar con liquidez y cobros al día.

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