Redacción Gedesco | 13 Abril 2016

El Administrador Solidario

El Administrador Solidario

El administrador solidario de una sociedad es la persona encargada de llevar a cabo dos pilares fundamentales de la empresa: la representación y la gestión.

Un administrador solidario es una persona jurídica encargada de representar a la empresa en sus relaciones exteriores, tomar decisiones que influyen directamente en el funcionamiento de la empresa y ejecutar decisiones sociales.  Por tanto, el administrador puede obligar a la persona jurídica (la empresa) frente a terceros, a través de la celebración de contratos y otros negocios jurídicos. También tiene potestad para otorgar poderes a terceras personas que acaben por ser representantes de la sociedad.

Se trata de una figura muy relevante dentro de una sociedad, por las consecuencias de sus decisiones y actuaciones, por lo que los socios deberán escoger bien cuál es su administrador solidario.

Quién puede ser administrador solidario

Cualquier sociedad, sea del tipo que sea, puede nombrar a un administrador o  administradores solidarios a quien o quienes consideren. Pero deberán tener en cuenta que del administrador o administradores dependerá, en gran medida, el buen funcionamiento de la empresa. Los encargados de designar un administrador solidario son los miembros que componen la junta de socios de la empresa. Por tanto, el nombramiento es competencia total los socios, quienes también, en cierta medida, serán responsables de muchas de las decisiones de la empresa con solo nombrar esta figura, ya que el administrador solidario tendrá potestad para destituir de un cargo a quien consideren que se haya extralimitado en sus funciones, no cumpla con las expectativas, o en caso de no haber actuado de acuerdo a los objetivos e la empresa o no se han obtenido los beneficios que se esperaban.

Responsabilidades y límites de un administrador solidario

Ser un administrador solidario implica tener una gran responsabilidad dentro de la empresa. Por ello no todo el mundo puede ni debe acceder a un puesto como este. En la figura del administrador solidario caen muchas de las gestiones más importantes de la sociedad. Principalmente, su mayor responsabilidad, recae en que toda decisión que tome implica y repercute en todos los demás administradores, y no pueden hacer nada para modificarlo, a menos que vulnere los estatutos de la empresa.

Un administrador solidario puede firmar una deuda, puede contratar personal, despedir a uno, o varios, trabajadores, o demás decisiones de este grado de importancia, sin que los demás afectados puedan hacer nada al respecto, y atendiendo las consecuencias de las decisiones y actuaciones que determine el administrador. Es por ello, que esta persona o personas deben contar con la confianza y el apoyo de todos los socios de la empresa, para evitar disgustos o sorpresas en el futuro.

El administrador solidario puede actuar de forma unilateral como representante de los intereses de la junta de socios, y realizar todas las operaciones que considere oportunas, sin contar con el resto de los socios, teniendo como único límite, el cumplimiento de los estatutos de la sociedad. Todo lo relacionado con materia laboral, económica o comercial es competencia de un administrador solidario. Por tanto, un administrador puede vender y comprar bienes de y para la empresa (es administrador solidario es el único con potestad para hacer esto, consulta lo tipos de administradores si quieres ver en que se diferencia con los administradores mancomunados o los concursales).

Es muy importante que los socios elijan de forma consciente y segura quién es su administrador, ya que, como hemos señalado será alguien totalmente influyente en el funcionamiento de la empresa.

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Un comentario en “El Administrador Solidario

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  • 14 Mayo, 2018 at 9:36 am

    Una pequeña empresa que somos 2 únicos administradores solidarios los actos de uno es responsable también el otro.
    Muchas gracias.

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