Redacción Gedesco | 20 Noviembre 2015 | Artículos y novedades sobre el Factoring.

Cuatro casos concretos en los que el uso de factoring es recomendable

Cuatro casos concretos en los que el uso de factoring es recomendable

El factoring es una fórmula de financiación que ayuda a las empresas a llevar sus cuentas al día, evitar impagos, y contar con liquidez inmediata. Es por ello que se ha extendido su uso, debido a que es una buena herramienta para la prevención de la pronunciada morosidad que actualmente tenemos en España. Además, da respuesta a otra de las necesidades más demandadas por las empresas: financiación. El factoring se convierte en una solución más rápida y eficaz para contar con liquidez, si lo comparamos con los tradicionales créditos bancarios.

Es, por tanto, una solución empresarial válida en un contexto general, aunque existen ciertos casos y situaciones en los que es especialmente recomendable. Por ejemplo:

  1. Las pequeñas y medianas empresas que no pueden solicitar una línea de crédito. Estos casos se dan frecuentemente, ya que los créditos suelen exigir tipos de interés elevados, y una periodicidad en la devolución. El factoring elimina ambas exigencias, puesto que todo depende de las facturas emitidas por la pyme en cuestión.
  2. Aquellas empresas que se muestran preocupadas por los riesgos comerciales que tienen. Algunas de ellas, incluso, valoran incurrir en un coste fijo para asegurarlos. En estos casos, el factoring pueden ayudarles a evitar esos riesgos y, a su vez, asegurarse el cobro de las operaciones comerciales que realicen.
  3. Aquellas compañías que se plantean una gestión externa para cobrar a los clientes, o que buscan una gestión más especializada en los cobros. Para estos casos, será la entidad con la que se haya llegado al acuerdo del factoring, la que se encargue de gestionar los pagos y operar directamente con los clientes.
  4. Las empresas con necesidades de financiación o liquidez, pero sin querer entrar a formar parte de la lista del CIRBE. Estas son compañías que necesitan presentar un balance final con mejores ratios de liquidez y tesorería, o que van a invertir en una mejora en la empresa, pero no quieren endeudarse con la financiación. Estas situaciones pueden verse resueltas con el factoring, de manera que la empresa recibirá liquidez de forma inmediata, pudiendo presentar sus cuentas al día, sin tener que endeudarse.

Estos son algunos ejemplos concretos en los que el factoring puede solventar situaciones de falta de liquidez y otros problemas financieros en una empresa. Al fin y al cabo, es una operación en la que se cede a una entidad el cobro de las facturas a los clientes, asumiendo el riesgo de insolvencia. Se trata, por tanto, de un instrumento muy beneficioso para todo tipo de empresas, destacando como principales ventajas:

  • La rapidez. Se obtiene liquidez de forma inmediata. La empresa que contrata el servicio de factoring recibe el importe correspondiente a las facturas pendientes de cobro al instante.
  • Gestión externa. La entidad de factoring es la que se encarga de la administración del cobro de clientes, de los posibles impagos o problemas que surjan, etc. La empresa únicamente cede a la entidad la gestión de cobro de las facturas y recibe el dinero correspondiente en tiempo y forma.
  • Ahorro de tiempo, puesto que no es necesario una solicitud de papeleos, tiempo transcurrido para que acepten la solicitud, etc.
  • Evitar riesgos de impagos. Es la entidad la que se encarga de la gestión con los clientes, por lo que se pueden concretar fórmulas de factoring en la que sea ella quien asuma los riesgos de insolvencia y casos de impagos.
  • Eficiente control estadístico-contable de la cartera de facturas. Es una forma de llevar al día las cuentas de la compañía.

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