Redacción Gedesco | 14 Mayo 2013 |

¿Has barajado la posibilidad del crowdfunding para financiar a tu empresa?

crowdfunding para financiar a tu empresaDicen que la unión hace la fuerza. Para una empresa este principio es incontestable y en tiempos de dificultades de financiación, la unión de pequeños esfuerzos puede dar lugar a un proyecto de éxito. ¿Te has planteado alguna vez recurrir al crowdfunding para conseguir llevar a cabo una idea? El crowdfunding no es otra cosa que una financiación colectiva, normalmente a través de Internet, que permite desarrollar proyectos gracias a las pequeñas aportaciones de muchas personas.

La mecánica de este tipo de financiación funciona de la siguiente manera: una persona tiene una idea o un proyecto que quiere llevar a cabo, pero no puede por falta de financiación. Esa persona elabora un plan donde “vende” su proyecto a pequeños inversores y lo aloja en una de las múltiples webs de crowdfunding existentes.

Muchos pocos hacen un mucho

Aunque normalmente se asocia el crowdfunding con proyectos artísticos, su aplicación al mundo de la empresa también es posible. Sólo hace falta una buena idea, un buen plan, una presentación adecuada, bastante imaginación y, por qué no decirlo, contactos. En tiempos de difícil liquidez y donde pocos son los que van a invertir grandes cantidades de dinero en un proyecto sin garantías de éxito, el crowdfunding puede ser una opción ideal.

La base del crowdfunding es que cuando se hace difícil encontrar a grandes inversores, se pueden buscar pequeños. Al ser pequeños, por fuerza, tendrán que ser muchos y por eso es tan importante el desarrollo de estas iniciativas a través de Internet, sin olvidarnos del boca a boca. Realmente, el modelo de crowdfunding aplicado a nuevos proyectos empresariales está basado en el reparto accionarial clásico de una compañía. Esto es, dar acciones de la empresa a los inversores en función de su participación.

¿Qué reciben los inversores a cambio?

Pero no siempre es agradable ceder poder de decisión en un proyecto creado por uno mismo. Por eso, el crowdfunding ofrece otras maneras de recompensar a los inversores más imaginativas e incluso simbólicas. Existe la posibilidad de que las donaciones se hagan por puro altruismo sin esperar nada a cambio o que la recompensa sea algún tipo de privilegio en el uso y disfrute del producto en cuestión.

Por ejemplo, si montamos una tienda online de libros, podemos ofrecer un par de libros una vez abierta la tienda, e incluso podemos regalar más libros según el volumen de la aportación de cada pequeño inversor. Igualmente, si lo que vamos a abrir es una cafetería o un restaurante, por ejemplo, podemos ofrecer un café gratis cada día o un menú del día gratis al mes. Solo hace falta echarle imaginación.

Por otra parte, en proyectos de gran envergadura, los inversores pueden hacer sus donaciones a cambio de unos royalties, esperando una parte proporcional de los beneficios. O pueden adelantar el dinero a modo de préstamo en lo que se denomina crowdlending.

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