Redacción Gedesco | 5 Diciembre 2014 |

Consigue una ventaja competitiva y marca la diferencia

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Encontrar algo en lo que destacar y poder sacar ingentes beneficios de ello es lo que busca cualquier emprendedor o negocio, es decir, lo que llamado de una manera algo más precisa es tener una ventaja competitiva. Ello supone tener una o varias características, ya sean del sistema productivo, de la estructura organizativa o de los artículos y servicios que ofrece una empresa, que marquen la diferencia con respecto a los competidores.

Aunque hay muchos caminos para adquirir una ventaja competitiva, ninguno de ellos se puede atravesar de la noche a la mañana ni está exento de esfuerzo. Sin embargo, si el éxito fuera fácil de conseguir, todas las empresas tendrían abultadas cuentas bancarias. Hoy vamos a ver tres aspectos en los que te puedes centrar para conseguir una ventaja competitiva.

Céntrate en los costes

La idea es el sueño de cualquier empresario, conseguir producir los mismos servicios y productos pero con unos costes menores. De este modo, el margen de beneficio puede ser mayor, los precios de venta al público menores o ambas opciones. El éxito de esta estrategia suele ir asociado a economías de escala y a aumentos de la producción, lo que supone contar con mayores recursos e infraestructuras que no siempre están al alcance de todos.

Céntrate en lo que ofreces

La diferenciación es una de las estrategias de ventaja competitiva más comunes, pero ello no implica que sea sencilla de alcanzar. Con ella se consigue que los clientes acudan a tu negocio para conseguir algo que no pueden conseguir en la competencia, ya sea gracias a una mayor calidad de tus productos o de determinados servicios asociados a ellos, es decir, de establecerte en una posición en la que tus artículos no tengan sustitutivos en el mercado. También se trata de una estrategia que requiere de cierta inversión para conseguir esos valores innovadores y diferenciadores.

Céntrate en tu público

Sin embargo, otras veces lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de saber a quién te estás dirigiendo, realizando una buena segmentación, y dirigir todos tus esfuerzos a ofrecer a tu público lo que busca.

De las tres mencionadas, esta es la estrategia que puede suponer una menor inversión y que puede ser más viable para las pymes. Sin embargo, para la segmentación sí es necesario destinarle el tiempo necesario para diferenciar bien a tu público.

De cualquier modo, si quieres poner en marcha una estrategia para conseguir una ventaja competitiva, pero lo que no tienes es liquidez, debes buscar formas de financiación que se adecúen a tus necesidades y que a largo plazo vayan a proporcionarte esa ventaja que tanto ansías.

Lo ideal es apostar de lleno por una de las estrategias para que sea realmente efectiva, ya que como reza el dicho “quien mucho abarca, poco aprieta”.

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