Redacción Gedesco | 30 Septiembre 2015 | Consejos para empresas

Consejos de profesionales para escapar de la morosidad

Consejos de profesionales para escapar de la morosidad

La morosidad es uno de los principales problemas de los autónomos y pymes. Por culpa de los impagos procedentes de sus clientes, estos empresarios se encuentran en situaciones de insolvencia económica. Tanto es así, que cinco de cada diez autónomos sufren una demora de 85 días de media, según publica CincoDias.com. Pero no solo eso. Uno de cada cuatro autónomos cierra por culpa de la morosidad. La falta de liquidez les impide afrontar los costes que genera la actividad empresarial.

En el caso de las pymes, el 44% de ellas se ve afectada por la morosidad. El 9% de las pequeñas y medianas empresas tiene una décima parte de sus facturas en riesgo de impago.

Lo realmente llamativo es que la morosidad no encuentra a su mayor culpable en este tipo de empresarios, sino que son las grandes empresas las que más alargan los periodos de pago, incumpliendo la Ley. Más concretamente, las empresas del IBEX 35 han llegado a superar los 187 días de demora en el pago, lo que supone 57.824 millones de euros que no han llegado a manos de quien debería en tiempo y forma.

Para prevenir este tipo de situaciones y anticiparnos al riesgo que supone la morosidad, repasamos a continuación algunos de los consejos que desde CincoDias.com facilitan para no sufrir la morosidad o, al menos, mitigar sus efectos negativos.

¿Qué hacer para no sufrir morosidad?

Cuando a una empresa o autónomo no se le paga, la primera reacción es pensar en acudir a la justicia. Aunque existen otras vías de presión extrajudiciales, como por ejemplo acudir a un departamento de recobro. En el lado positivo de la balanza, tiene un coste mejor que entrar en litigios. Sin embargo, es una solución menos efectiva y solvente que una sentencia firme.

Si no funciona, se puede entrar en la mencionada vía judicial. Desde la aprobación de la reforma de la Jurisdicción Voluntaria, los procedimientos judiciales se han reducido tanto en tiempo como en dinero. Ambos dependerán del caso en cuestión, aunque las cifras se han reducido considerablemente en comparación a años atrás, cuando el tiempo medio de duración de un proceso ascendía al año y medio y el coste suponía entre un 10  un 20% de la deuda.

No obstante, para no tener que recurrir a estos sistemas de solución de la morosidad, lo más sensato, fácil y resolutivo es prevenir. Para ello, los autónomos y pymes deberán optar por el contrato escrito y que deje sentenciado los tiempos y formas de pago.

Otra fórmula es acceder a fórmulas de financiación que nos aseguran el cobro por adelantado de nuestras facturas. El factoring permite ceder nuestros derechos de cobro a otra entidad, que nos adelantará el dinero correspondiente a las facturas que tengamos por abonar. De este modo, estableceremos mecanismos para prevenir situaciones de retrasos o impagos, haciendo que estos no nos afecten aunque se produzcan.

A pesar de estas prevenciones a tomar por cada empresario, ATA (Federación de Asociaciones del Trabajo Autónomo) sigue reclamando el desarrollo de un reglamento que recoja las sanciones pertinentes para aquellas entidades que no cumplan con los periodos medios de pago impuestos por la Ley. Reclaman la existencia de un buzón de denuncia que sea gestionado por inspectores de Hacienda, para analizar y valorar los casos de morosidad.

Por lo tanto, de todos los mecanismos que se pueden poner en marcha, parece que el que más margen de mejora tiene es el sancionador. Queda, por tanto, en manos de los gobernantes endurecer las sanciones a quienes pagan con retraso. Algo que parece difícil si tenemos en cuenta que la Administración Pública también incumple la Ley y paga por encima de los plazos

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