Redacción Gedesco | 7 Julio 2016 |

Consejos para ser un buen directivo

Consejos para ser un buen directivo

Para ser un buen directivo es necesario contar con una gran experiencia y con una formación adecuada. Sin embargo, y al margen de los conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra trayectoria, también es necesario que contemos con una serie de características personales que nos convertirán en un buen líder.

El liderazgo es fundamental para un buen directivo. Si desarrollamos una serie de características personales nos convertiremos en un líder. Alguien en el que el resto de trabajadores, empleados y compañeros confían. Una persona capaz de llevar a cabo acciones, con el apoyo y convicción del resto de personal que tiene a su cargo. ¿Cómo conseguirlo? No te vamos a engañar: no es algo sencillo.

Para ayudarte a lograrlo, y para que aumentes tus capacidades como líder (y, en consecuencia, tus habilidades como directivo) hemos recopilado los mejores consejos que se han ofrecido en diversas revistas especializadas a lo largo de 2016.

Pautas a seguir si se quiere ser un gran directivo

Pautas para ser un buen líder

Saber escuchar

Si tus empleados se sienten ignorados o creen que sus propuestas no son valoradas como merecen, esto va en contra de tu camino hacia el éxito. La comunicación tiene que ser tu arma secreta. La mejor manera de construir una relación de confianza con tus empleados es escucharle y añadir cada cierto tiempo un “cuéntame más acerca de eso”.

Nunca dejes de aprender

Todo el mundo tiene algo que decir y de todo se puede sacar un provecho. Tus empleados son el pilar fundamental de tu empresa, y son los que van a decidir a la larga si eres un buen directivo o no. Pero no basta con eso. Rodearte de gente que mira hacia el éxito es  también fundamenta. De tus trabajadores puedes aprender a hacer las cosas y contagiarte de su entusiasmo por el trabajo bien hecho.

Sé creativo y lleva a cabo tus propósitos

De vez en cuando viene bien hacer los conocidos “brainstrorming”. Una tormenta de ideas, junto con tus empleados. Esto ayuda a que se sientan escuchados y saben que sus ideas son puestas en consideración. Cuando escojas un camino, no lo dejes. Lleva a cabo tus ideas y sé consecuente con los resultados. Esto te proporciona una imagen tremenda de cara a tu empresa. Tus empleados te verán como alguien en quien fijarse y hacer las cosas como tú.

Colabora con proyectos sociales

Esta parte puede parecer un extra, pero es fundamental. A todo el mundo le gustan las empresas que colaboran sin ánimo de lucro en proyectos con fines sociales. Tu imagen como directivo se ve relanzada si llevas esto a cabo. Tus empleados también pueden colaborar, y esa es otra forma de conectar con ellos. Ser empático es algo fundamental como directivo, y esta puede ser una buena manera de fomentar empatía con los que te rodean.

Entiende tu propósito

Nos referimos a saber qué es lo que quieres conseguir. Una vez marcado el objetivo, hay que ir a por ello. Has de ser una persona abierta de miras y con grandes proyectos en mente, para que el resultado sea el que buscas. Querer ser un buen directivo no es suficiente. Hay que conocer tus puntos fuertes, tus debilidades, tus pasiones y tus objetivos antes de nada.

Por último, destacar un consejo transversal que en realidad afecta a todos los apartados anteriores, y también a tus habilidades profesionales: nunca dejes de aprender. Amplia tu formación en todos los ámbitos, para demostrar que eres una persona preocupada por estar a la última. Demostrarás a tu equipo implicación, y siempre hablarás con la tranquilidad y certeza de conocer todas las herramientas y tendencias que afectan a tu ámbito de actuación.

Es, en definitiva, una forma de dar ejemplo a los demás. Tienes que ser un líder sólido. Alguien que realmente es competitivo. En este caso, no vale únicamente con parecerlo. Resultaría embarazoso y poco resolutivo cometer errores de bulto, derivados de una falta de interés o de conocimientos injustificada. Y la única manera efectiva de conseguirlo es aprendiendo constantemente. Lo dicho: nunca dejes de aprender.

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