Redacción Gedesco | 6 Mayo 2013

Condiciones que a priori debe tener una idea de negocio

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En muy habitual que a un emprendedor se le ocurra una idea de negocio y se plantee qué hacer con ella o como empezar a ponerla en marcha. No hay fórmulas mágicas ni un protocolo standard para dar los primeros pasos, pero sí hay una serie de condiciones que debe tener una idea de negocio.

Más allá de la importancia de la innovación o de que aporten valor las ideas de negocio deben ser realizables. Esto es que sea posible, desde el punto de vista práctico, su puesta en marcha. Hay muchas buenas ideas imposibles, desde el punto de vista material, tecnológico o incluso del mercado. El emprendedor debe ser consciente del esfuerzo que supone llevar a la práctica esa idea y de establecer la posibilidad de hacerla realidad.

Otro punto muy importante es que la idea sea vendible. No hay negocio si no hay clientes y por muy buena idea que a nosotros nos parezca, debe ser el consumidor el que muestre su interés por lo que se le va a ofrecer. Una buena parte de la evaluación de la idea la hace el mercado y no el que la desarrolla, pensemos que se nos ha ocurrido una idea que soluciona un problema para mucha gente ¿es esa solución que nosotros proponemos la que esas personas esperan o la más adecuada para ellos?

El tercer factor a tener en cuenta es que la idea sea rentable. Al final todo buen negocio depende de un buen producto, de que éste se venda y, por supuesto, de que esas ventas supongan un beneficio. Muchas veces se diseñan estrategias de penetración en el mercado que suponen que la venta se haga por debajo del precio de coste, sólo para ganar cuota de mercado, lo que al final lastra la actividad de la empresas porque no puede, de ninguna manera, que cada vez que se vende se pierde dinero.

A la vista de todo esto, los primeros pasos que debe dar un emprendedor para evaluar su idea es asegurarse de que cumpla estas tres premisas. El análisis debe ser lo más realista posible y para ello debe realizarse sobre el terreno, hablando con posibles proveedores, clientes, etc.

Llegados a este punto el emprendedor debe darse cuenta de que su idea no puede ser un proyecto secreto. Por muy innovadora que sea es más que probable que ya se le haya ocurrido antes a alguien y no debemos tener temor a que nos copien ya que, al final, lo importante es cómo se ejecute esa idea, además ¿cómo vamos a saber si nuestra idea es buena si no se la contamos a nadie?

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