Redacción Gedesco | 29 Noviembre 2013 | Consejos para empresas

Consejos de comportamiento con socios chinos

Consejos de comportamiento de socios chinos

Aunque con unas desigualdades que no dejan de agravarse y una conflictividad social que dará que hablar en los próximos años, producto precisamente de esos desequilibrios, China sigue siendo uno de los mercados más atractivos del mundo para algunos empresarios españoles. La apertura a un capitalismo salvaje y el crecimiento en términos cuantitativos de la clase media hacen del gigante asiático un dulce muy apetecible para empresas que huyen del estancamiento europeo.

El crecimiento casi ininterrumpido a más del 8 % ha provocado que el poder adquisitivo de las rentas más altas se haya multiplicado en las últimas décadas. Sin embargo, todos los expertos coinciden en que por la diferencia cultural entre China y España existen una serie de tabúes y normas sociales que deben conocerse antes de emprender un negocio allí. Sobre todo si tratamos con socios locales.

Saludo sin invadir y ojo con las tarjetas

El primer contacto con un socio chino es vital. Por eso, el saludo debe adaptarse a los cánones chinos, bastante diferentes de los españoles. Por ejemplo, el acercamiento excesivo o los abrazos son considerados como extremadamente invasivos en la cultura china. Lo ideal es inclinar el torso y la cabeza ligeramente como muestra de respeto. Esto debe acompañarse de una breve conversación sobre temas que ayuden a los interlocutores a conocerse mejor. La confianza es fundamental para los chinos y, si no la tienen, no hay negocio.

Otra costumbre que nos puede parecer extraña tiene que ver con la tarjeta de presentación. Un socio chino nos la dará al principio de la reunión y debemos evitar guardarla inmediatamente o escribir sobre ella. Hay que fingir leerla con atención durante unos segundos antes de guardarla en el bolsillo de la camisa o la chaqueta. Nunca en la cartera.

Los chinos valoran el respeto y la educación

Tanto el anfitrión como el visitante suelen ir acompañados de un intérprete que, además de traducir, debe aconsejarnos sobre todos estos aspectos culturales que pueden provocar malentendidos. Aunque sea el intérprete el que nos habla, nuestra mirada siempre debe ir dirigida a nuestro interlocutor como muestra de interés y de educación. Es recomendable, además, como muestra de confianza aprender unas pocas palabras en chino y llevar algo rojo, el color de la suerte.

Ni que decir tiene que si en la reunión hay comida de por medio, debes probarlo todo. Pocas cosas les gustan menos a los chinos que la descortesía de despreciar una invitación. Eso sí, si intentas devolver la cortesía con un regalo, cualquier cosa menos un reloj.

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