Redacción Gedesco | 30 Enero 2014 |

Cómo funcionan los planes de pensiones

Los planes de pensiones son uno de los instrumentos más utilizados como sistema de ahorro para la jubilación, como complemento a la pensión de la Seguridad Social. Son instrumentos de inversión colectiva asociados a un fondo de pensiones, en los que se acumula el capital aportado y que ofrece una rentabilidad en función del tipo de productos en los que se invierta.

Las aportaciones a los planes de pensiones pueden ser periódicas (mensuales, trimestrales, semestrales o anuales) y/o extraordinarias, ingresos que pueden hacerse en cualquier momento y en la cantidad que el partícipe considere oportuna.

Los planes de pensiones no tienen una rentabilidad garantizada mínima y la revalorización (o pérdida) del valor acumulado se obtiene de la inversión del capital según el perfil del fondo asociado. Hay fondos de renta fija, renta fija mixta (invierte la mayoría del capital en renta fija y un porcentaje menor en renta variable), renta variable mixta (invierte la mayoría del capital en renta variable y un porcentaje menor en renta fija) y renta variable.

Las cantidades acumuladas en el plan de pensiones no pueden recuperarse hasta el momento en que el partícipe acceda a la edad de jubilación. Sin embargo hay una serie de circunstancias excepcionales en las que se puede recuperar anticipadamente (total o parcialmente) el saldo acumulado. En concreto en los casos de:

* Fallecimiento del partícipe: los herederos legales cobrarían el capital acumulado.
* Enfermedad grave: cuando se dictamine una dolencia física o psíquica que incapacite temporalmente para la actividad habitual durante un periodo continuado mínimo de 3 meses y que requiera una intervención clínica de cirugía mayor en un centro hospitalario, o cualquier dolencia o lesión física o psíquica con secuelas permanentes que limiten parcialmente o impiden totalmente la actividad habitual.
* Invalidez: En caso de incapacidad laboral total y permanente para la profesión habitual; absoluta y permanente para cualquier tipo de trabajo, o gran invalidez, determinadas por la Seguridad Social.
* Desempleo de larga duración: Cuando el partícipe se encuentre en situación legal de desempleo (no voluntario), siempre que esté inscrito en el INEM y no perciba prestaciones contributivas.

Fiscalmente, las aportaciones son deducibles de la base imponible del IRPF, con el límite de 10.000 euros anuales o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio, para mayores de 50 años el porcentaje máximo será del 50%. El contribuyente cuyo cónyuge no obtenga rentas del trabajo o de actividades económicas o que éstas sean de cuantía inferior a 8.000 € anuales, podrá reducir en la base imponible las aportaciones realizadas a planes de pensiones de los que sea participe dicho cónyuge, con el límite máximo de 2.000 € anuales.

En cuanto a las personas con minusvalía física o sensorial igual o superior al 65% o psíquica igual o superior al 33% pueden realizar aportaciones y beneficiarse de las reducciones en la Base Imponible del IRPF, tanto ellas como sus parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado, con el límite de 24.250 para los partícipes y 10.000 para familiares o tutores.

A la hora de cobrar el saldo acumulado en el fondo al alcanzar la edad de jubilación, se puede optar por cobrar el capital total o hacerlo como renta vitalicia. Las cantidades a cobrar como renta se integrarán en el IRPF como rendimientos de trabajo, si reducción alguna, por lo que se incorporan a la base como otro tipo de ingresos. Si se cobra como capital se aplica una reducción del 40 % del importe que corresponda a las aportaciones y los rendimientos acumulados hasta el 31 de diciembre de 2006. El resto de las cantidades no tienen reducción y integrarán en el impuesto como rendimientos de trabajo, de la misma manera que si se cobrara como renta.

Foto: Flickr | Isacar Marín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.