El parón de la actividad económica que están sufriendo las empresas, estos días de confinamiento, las deja sin ingresos teniendo que hacer frente a los pagos previstos. Esta situación puede provocar una multitud de quiebras y una grave destrucción del tejido empresarial.

Las secuelas que puede dejar el Coronavirus en el tejido empresarial pueden ser muy graves si el Gobierno no toma una serie de medidas cuanto antes.

Una de esas medidas, que vienen reclamando ya empresarios y sector financiero, es la inyección de liquidez a las empresas a través de avales, par que puedan sobrevivir a esta situación excepcional.

El gobierno, al igual que Alemania y Francia, ha lanzado una línea de avales públicos de 100.000 millones de Euros, con la cual se estima que se movilizará entre 150.000 y 200.000 millones de Euros en financiación.

Esta medida consiste en ofrecer una garantía a las entidades financieras, a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), para que concedan créditos a las empresas en condiciones muy ventajosas.

Al ser el avalista el gobierno, las entidades financieras estarán protegidas frente a los eventuales impagos futuros de esos préstamos por parte de las empresas.

Está ayuda está destinada a todo tipo de empresas y no en exclusiva para el turismo o transporte, que son los sectores más afectados en esta situación.