Redacción Gedesco | 27 Agosto 2013 | Economía para todos

Cómo funciona la inversión en bolsa

A pesar de que la crisis actual ha significado que muchos pequeños inversores hayan abandonado la inversión en bolsa, hasta hace pocos años era muy habitual destinar parte de los ahorros a este tipo de productos. ¿Cómo funciona la inversión en bolsa? ¿Qué beneficios podemos obtener y qué riesgos asumimos?

Básicamente al invertir en bolsa comprando acciones estamos adquiriendo una pequeña parte del capital de esa empresa. Por tanto entregamos nuestro dinero para tener derecho a una parte de los beneficios que obtenga la empresa.

Hay que destacar que las acciones tienen un valor nominal y otro valor de mercado. El valor nominal es el que representa el valor de cada acción con respecto al total del capital de la compañía, el valor de mercado es al que se producen las compras y ventas de esas acciones.

¿Qué podemos ganar con nuestra inversión? El primer beneficio que podemos obtener es, precisamente, el derecho a que una vez que la empresa reparta las ganancias obtenidas con el negocio se nos entregue la parte proporcional según la participación que tengamos en ella. Este beneficio son los llamados dividendos.

Pero además debemos tener en cuenta que el precio de las acciones varía constantemente. Esa variación de precio puede suponernos una plusvalía en el momento en que al vender esas acciones el precio sea superior al que tenía cuando las compramos.

Pero ligar nuestra inversión a la actividad de la empresa conlleva un riesgo. La empresa puede no tener beneficios que repartir y la propia actividad, u otras situaciones internas o externas a la compañía, pueden hacer que el valor de la empresa baje y al vender las acciones el precio sea inferior al de compra, por lo que habremos perdido esa diferencia de precio.

Estamos pues ante una inversión no exenta de riesgo, a la hora de decidirnos a poner una parte de nuestro dinero en acciones debemos valorar el tipo de compañía, el sector al que pertenece, la evolución de su negocio y los riesgos que asumimos.

Todo ello puesto en el contexto de que esas variables también fluctúan en función del tiempo que estimamos que vayamos a mantener esas acciones.

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