Redacción Gedesco | 28 Enero 2014 | Economía para todos

Las comisiones, intereses y gastos que se pagan en las tarjetas de crédito

tarjetas de crédito

El uso de las tarjetas de crédito está sobradamente extendido y utilizamos estos instrumentos como medio de pago habitual en la mayoría de compras y operaciones. Sin embargo no debemos dejar de lado las comisiones, intereses y gastos que se pagan por usar las tarjetas y que, en muchas ocasiones, han de tenerse en cuenta porque su coste es muy elevado y las entidades pueden fijarlos libremente.

El primer e inevitable coste que asumimos al tener una tarjeta de crédito proviene de la comisión por emisión y renovación de la tarjeta. En muchas ocasiones las entidades no pueden ofrecer la tarjeta de manera gratuita en el momento de solicitarla, pero hay que tener en cuenta que las renovaciones sí suponen el pago de una cuota, generalmente anual.

En función del tipo de tarjeta, siempre hablando de tarjetas de crédito y no de tarjetas de débito, podemos tener que pagar intereses por dicho crédito. La inmensa mayoría tienen un vencimiento mensual, por lo que acumulan el importe de los pagos realizados por esta vía a lo largo de ese periodo y cargando el importe total acumulado al vencimiento. Usando las tarjetas de este modo lo normal es que no se paguen intereses.

Sin embargo si utilizamos un sistema de pago aplazado y no abonamos el total de la deuda al vencimiento, sino que vamos liquidándola en varios pagos, sí tendremos que pagar intereses y éstos suelen ser bastante elevados (TAEs del 18% al 24%). Por tanto hay que cuidarse mucho de elegir esta opción.

Igualmente debemos pagar una cantidad mayor si sobrepasamos el límite de crédito asignado. Las tarjetas suelen tener un crédito autorizado, pero es habitual que la entidad permita sobrepasarlo en una determinada cantidad. Ese exceso de crédito consumido también genera intereses.

El uso de la tarjeta para retirar dinero a través de los cajeros automáticos también suele suponer el pago de una comisión. Las tarjetas están pensadas como instrumentos de pago, pero también pueden utilizarse para retirar dinero del crédito asignado a las mismas a través de los cajeros. La disposición de efectivo está penalizada, así que deberemos abonar la cuota correspondiente cada vez que hagamos uso de este servicio.

Debemos tener todo ésto en cuenta y no utilizar alegremente un medio de pago que si se usa de manera controlada es muy útil, pero si no lo hacemos con prudencia sale bastante caro.

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