Redacción Gedesco | 5 Septiembre 2014 | Consejos para empresas

Cinco puntos a tener en cuenta al pasar de asalariado a autónomo

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La situación económica actual está llevando a muchas personas que hasta ahora eran asalariadas a optar por el autoempleo ante la dificultad para encontrar trabajo. Lógicamente este es un cambio muy significativo y se deben tener en cuenta una serie de factores esenciales al pasar de trabajador a empresario.

Cinco puntos a tener en cuenta

Un factor importante es la autodisciplina. Pasamos de estar dentro de una organización a crearla, o en algunos casos a ser el único integrante. Hasta ahora había un horario que cumplir, unas tareas asignadas, etc. A partir de ahora debemos crearlas para otros y vigilar su cumplimiento o, incluso, a ser uno mismo el que se encargue de todo y eso requiere la misma disciplina y constancia en el trabajo, o más, de la que se tenía trabajando para otros.

Responsabilidad. De manera análoga al punto anterior, hay que tener claro que se pasa de formar parte de un equipo a dirigirlo. Eso implica que se asume la responsabilidad de la organización, de la toma de decisiones, de la estrategia del negocio, … Más allá de que se puedan delegar ciertas funciones hay que estar al tanto de lo que se hace para detectar errores y corregirlos, el futuro del proyecto depende de ello.

Control económico, no gastar lo que no es nuestro. Otro cambio importante es que hasta ahora se disponía de un salario y ese era el dinero con el que se contaba para los gastos. El autónomo no suele tener salario y sólo debe gastar aquello que produce (beneficios). Al tener un negocio propio hay que gestionar dinero que va destinado a terceros, una parte de lo que cobramos ha de servir para pagar a proveedores, trabajadores, Hacienda, Seguridad Social, etc. No se puede pensar que todo lo que se ingresa es para uso propio.

Buscar la rentabilidad. Relacionado con el anterior, no se debe caer en el error de confundir ingreso con beneficio. La supervivencia del negocio depende de que éste sea rentable y esa rentabilidad no se puede dejar de lado buscando incrementar las ventas. Pasa muchas veces que las empresas vende por debajo de su umbral de rentabilidad pensando que cuanto más venden más beneficios van a tener. De esta manera sólo se consigue que los demás ganen dinero a costa de nuestro negocio mientras nosotros acabamos arruinados.

Conciliación trabajo-vida privada. El autónomo no deja de serlo en ningún momento del día. Trabajando para terceros es fácil desconectar una vez terminada la jornada laboral, pero el autónomo difícilmente puede hacerlo, siempre habrá ideas que madurar, problemas que resolver, preocupaciones, … Pese a todo es muy importante lograr un espacio para nuestra vida privada, familia, ocio, etc. No debemos dejar de lado a una para centrarse sólo en la otra.

Poner en marcha y sacar adelante un negocio es una tarea dura. Hay que estar preparados para muchos cambios cuando no se tiene experiencia anterior y hasta ahora la vida laboral del emprendedor se ha desarrollado trabajando para otros como asalariado. Si se tienen claras estas cinco pautas se podrá hacer el camino más llevadero.

Foto: Flickr | Fabio Venni

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