Redacción Gedesco | 5 Marzo 2014 | General

China, un país en fase de cambio

internacionalización-crecimiento-economía-China

China, uno de los horizontes a los que muchas empresas aspiran, está en medio de un proceso que puede dar un gran cambio a su economía en unos meses. Mientras que otras economías luchábamos (y seguimos luchando) por salir de la crisis, China veía cómo su crecimiento aumentaba año a año. Así España, con un -1,1 % de crecimiento de su PIB, estuvo muy alejada del 7,7 % de crecimiento de China durante el pasado año.

El ritmo de China sin duda se verá modificado por las reformas que se han puesto en marcha. Lo que aún no se sabe es si este crecimiento seguirá aumentando o se moderará. Pero, ¿qué perspectivas tiene el país asiático para los próximos meses?

Diferencias entre el interior y el exterior

En noviembre del 2013 se confirmaba lo que ya llevaba fluyendo en el aire durante varios meses antes, que China iba a poner en marcha una serie de reformas encaminadas a cambiar de manera sustancial el modelo de crecimiento económico sobre el que se sostenía hasta entonces. En materia económica, que es lo que aquí nos interesa, el impulso de la iniciativa privada es uno de los factores clave de estas reformas, junto con el mayor poder del mercado como asignador de recursos en la economía, con el objetivo de mejorar la inestabilidad dentro de su territorio.

De hecho, uno de los problemas de raíz que ha impulsado a que el gobierno chino ponga en marcha estas reformas es la enorme desigualdad entre el mercado interior y el exterior. Y es que China ha estado dependiendo mucho de las inversiones extranjeras y la exportación, y ha descuidado el consumo dentro del propio país.  Es precisamente esta dependencia excesiva del exterior lo que se pretende reducir.

Hacer el renminbi una moneda más internacional

Otra de las claves de las reformas emprendidas por el gobierno chino se centra en aumentar la relevancia del renminbi como moneda internacional. Sin embargo, no se trata de una tarea sencilla, ya que para ello, China, entre otros factores,  debería ser una potencia con estabilidad en su interior, contar con mercados financieros nacionales muy desarrollados y un tipo de cambio flexible.

Todo parece indicar que con reformas como la mayor apertura del sector bancario o la aceleración del proceso de convertibilidad del yuan, este objetivo podría ser plausible y realmente China podría cambiar su modelo de crecimiento. Sin embargo, es necesario que se acometan las reformas de manera que no se anden con medias tintas o que terminen cayendo en saco roto. Y es que si se hacen bien las cosas, el 2014 puede ser el año del cambio en China, un cambio que tendrá su golpe de efecto a medio y largo plazo.

Otras noticias de interés

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.