Redacción Gedesco | 24 Julio 2015 |

Casi la mitad de las pymes tiene facturas pendientes de cobro

Casi la mitad de las pymes tiene facturas pendientes de cobro

Las pymes continúan con problemas de morosidad. Hasta el 44% de las pequeñas y medianas empresas disponen de facturas pendientes de cobro. Además, dentro de este grupo de organizaciones, el 11% tiene una importante cantidad de su cifra de ventas en situación de mora. Concretamente un 10% de las ventas totales, según datos extraídos del Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial, elaborado por Cepyme y la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (Dgipyme).

Lo cierto es que, según recoge este informe, los datos del pasado trimestre han mejorado con respecto a los tres primeros meses del año. Sin embargo, casi la mitad de las pymes españoles continúa con problemas y retrasos en los pagos. Una situación que se traduce en dificultades para las organizaciones que quieren invertir y continuar evolucionando, puesto que cuentan con menos recursos y liquidez para poder realizar esas inversiones.

El plazo medio de pago se sitúa en los 79,5 días. Por su parte, el porcentaje de crédito comercial en mora se sitúa en el 69% del total de las facturas pendientes de pago. Esta leve mejoría ha tenido su repercusión positiva en el Indicador Sintético de Morosidad Empresarial (ISME), que se ha situado en 91,5 puntos durante el primer trimestre de 2015, superando solo por dos décimas al mínimo histórico que se registró durante el segundo trimestre de 2013.

En resumen, los plazos de pago mejoran, aunque todavía son excesivamente largos. Esta evolución positiva está siendo muy lenta, y las empresas todavía encuentran demasiadas dificultades para cobrar las facturas emitidas dentro de los plazos legales establecidos.

Endeudarse como consecuencia de la morosidad

Imaginemos que le prestamos dinero a un amigo, y que este no nos lo devuelve en los plazos que teníamos marcados. Si, en ese momento, necesitamos comprar un coche para ir a trabajar, tendremos que pedir un préstamo al banco para poder adquirir el vehículo, ya que no contamos con el dinero que nuestro amigo nos debería haber devuelto. Este ejemplo sencillo, sirve para explicar cuál es la situación de las empresa con respecto a la morosidad.

Si una pyme no recibe el dinero correspondiente a un trabajo realizado, se ve obligada a endeudarse y pedir créditos a otras instituciones, para continuar con su actividad. Las pequeñas y medianas empresas tienen que seguir pagando nóminas, comprado materias primas, continuar con su inversión en I+D,… Pero financiarse no es gratis, de manera que la morosidad genera una pérdida de competitividad en las empresas españolas. El problema no es únicamente que no nos paguen, sino que además, tendremos que pedir un préstamo (con sus correspondientes intereses) para continuar trabajando con normalidad.

Esto es exactamente lo que le ocurre a un 34% de las pymes afectadas por el retraso en los pagos de sus clientes. Este porcentaje acude a financiación bancaria para que la morosidad le afecte en la menor medida posible. El 10,5%, según la encuesta de Cepyme, recurre a fondos ICO para minimizar el impacto de los retrasos en los pagos.

Esta situación, a su vez, genera un nuevo problema: el elevado nivel de deuda comercial asociada al retraso en los pagos. La Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa sostiene que la morosidad, y el coste de la deuda, pueden incrementar en el próximo trimestre si no se reduce la deuda provocada por la recuperación del crédito comercial, que actualmente representa el 30% del PIB.

La Administración también se retrasa

En cuanto a los periodos medios de pago, la Administración General del Estado presenta un retraso medio de 12 días. Las Comunidades Autónomas de 45,24 días. Por su parte, las Corporaciones Locales han llegado a los 19,22 días de retraso en el pago de las facturas.

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