Durante la vida laboral pueden haber ocasiones en las que el autónomo necesite hacer un parón en su trabajo. Estas razones por ejemplo pueden ser enfermedades o embarazos . A continuación veremos cuáles son algunos de los motivos por los que un autónomo puede llegar a solicitar una baja y cuál es el tratamiento que se le da a cada uno de ellos.

Baja por enfermedad

Lo que la legislación denomina “incapacidad temporal” consiste en una baja que impide a un autónomo trabajar durante un tiempo y que está provocada por:

• Una enfermedad común (fuera del trabajo)

• Una enfermedad profesional (contraída en el trabajo)

• Un accidente(sea o no laboral)

Esta prestación cubre hasta 12 meses, prorrogables a seis meses más.

También existe la prestación por incapacidad permanente, es aquel tipo de baja que impide al trabajador autónomo seguir trabajando de forma parcial o completa. La incapacidad permanente para el autónomo se rige por unos criterios parecidos a los de un trabajador asalariado. Las particularidades, entre otras, consisten en que no cubre una incapacidad derivada de contingencias comunes (enfermedades o accidentes ocasionados fuera del ámbito laboral).

Por cese de actividad

También conocido como paro de los autónomos se aprobó en 2010. La prestación ha sido de carácter voluntario hasta enero de 2019 cuando todos los autónomos están obligados a cotizar por cese de actividad. El máximo tiempo que actualmente se puede disfrutar de la prestación es de 24 meses.

Si se han cotizado entre 12 y 17 meses se tienen derecho a 4 meses de “paro autónomo”, y así proporcionalmente se irán aumentando los plazos tanto de tiempo cotizado como de tiempo de derecho a la prestación. Pueden ser varios los motivos para que ocurra el cese:

• Por motivos económicos, técnicos, productivos u organizativos

• Por pérdidas

• Por ejecución judicial

• Quiebre o suspensión de pagos

• Por motivos de fuerza mayor

Por embarazo de riesgo

Serán beneficiarias de esta prestación las trabajadoras por cuenta propia embarazadas que hayan interrumpido su actividad profesional cuando el desempeño de la misma influya negativamente en su salud o en la del feto, y así se certifique por los servicios médicos del INSS o de la Mutua Colaboradora con la Seguridad Social competente, además de cumplirse con los requisitos generales exigidos en la fecha en que se produzca la interrupción.

El derecho nace el día siguiente a aquel en que se emite el certificado médico por los servicios de la Entidad gestora o colaboradora competente, si bien los efectos económicos se producirán, en cualquier caso, desde la fecha del cese efectivo en la actividad profesional correspondiente. El subsidio se abonará durante el período necesario para la protección de la seguridad o la salud de la trabajadora y/o la del feto, mientras persista la imposibilidad de reanudar su actividad profesional.

Por maternidad/paternidad

Mientras esté percibiendo la prestación por maternidad, la trabajadora autónoma tiene derecho a solicitar la baja por descanso cuando esté en situación de maternidad biológica, adopción, acogimiento o de tutela de un familiar. Es imprescindible estar cumpliendo con los requisitos exigidos por la ley a la hora de realizar la solicitud de maternidad.

La bonificación de la cuota tras la baja materna como autónoma es la siguiente: una bonificación del 80% de la cuota de autónoma durante los 12 meses de actividad tras la reincorporación de la madre al trabajo por cuenta propia.

El autónomo tiene derecho a disfrutar de un permiso por paternidad, así como al acceso a bonificaciones en su cuota mensual en el RETA: Por supuesto, también a percibir una prestación en el periodo de baja. Para solicitar el permiso por paternidad siendo autónomo, el trabajador debe cumplir una serie de requisitos.