Autónomos: ¿Qué son? Todas las claves en nuestro blog

En el mundo de los negocios, en ocasiones, es importante conocer algunos conceptos básicos que se repiten de manera constante. Este es el caso del concepto de los trabajadores autónomos, sin los cuales el mundo empresarial no tendría sentido. Es, precisamente, de su importancia y trascendencia en el mundo empresarial de donde deriva la necesidad de que sepas quiénes son y qué es lo que hacen para ser tan importantes.

Si quieres saber un poco más sobre lo que son los autónomos, los tipos que existen, las ventajas de las que gozan y las desventajas a las que se enfrentan; no dudes en seguir leyendo el post que hemos elaborado para ti hoy. Ten en cuenta que cuanto más sepas sobre ellos, mejor te moverás en el mundo empresarial y que te conviene estudiar sus perfiles al detalle para poder comprender mejor el funcionamiento de las empresas y de los negocios en el mercado. Nada que decir en el caso de que tú mismo seas autónomo, ya que es imprescindible que conozcas tus derechos y sepas a qué te enfrentas en el preciso momento en el que empiezas a formar parte de la familia de los autónomos.

Dicho lo cual, vamos a dar comienzo a este post con el que seguro que te sorprendes al aprender detalles que previamente desconocías sobre los autónomos.

Cuál es su definición

Lo primero de lo que tenemos que hablar en este post es de la definición de los trabajadores autónomos, ya que antes de nada conviene que sepas lo que son exactamente.

Con lo cual, puede decirse que la definición de los trabajadores autónomos se corresponde con los trabajadores que realizan actividades profesionales por cuenta propia, a cambio de un precio y de manera habitual. La realidad es que esta definición no se corresponde con la del empresario al uso, ya que estos trabajadores no están a cargo de otros trabajadores aunque en ocasiones si realizan actividades por cuenta ajena.

En otras palabras y para explicar un poco mejor esta definición: los trabajadores autónomos son aquellos que trabajan por cuenta propia pero que no emplean a otros trabajadores en sus labores. Excepcionalmente realizan tareas para otras empresas o entidades y es por esto que en ocasiones realizan labores puntuales como trabajadores por cuenta ajena; pero lo normal es que ellos mismos gestionen al margen de otras empresas sus propios servicios. Así, podemos decir que los trabajadores autónomos son lo que hoy en día también conocemos como freelance.

Cuáles son sus características

Las características con las que cuentan los trabajadores autónomos o los trabajadores freelance son las siguientes:

  • Ellos mismos gestionan la totalidad de su actividad, lo cual quiere decir que no rinden cuentas a nadie y que ostentan un control total de su empresa.
  • Las actividades a las que se dedican no tienen una regulación específica, sino que dependen de lo que el Código de Comercio establece en cada caso.
  • Responden de manera personal de todas las obligaciones que contrae la empresa o persona jurídica. Esto quiere decir que deben hacer frente a todo aquello a lo que se compromete la empresa porque ellos son los únicos obligados.
  • Su patrimonio civil no se diferencia de su patrimonio mercantil porque ambos pertenecen a la misma masa.
  • No es obligatoria la inscripción de sus empresas en el Registro Mercantil, ya que no hablamos de empresas al uso y no es tan importante distinguir la personalidad jurídica de la civil (porque es algo que no tiene lugar a pérdida en el caso de que el trabajador autónomo se vea envuelto en un proceso judicial).
  • En relación con el tema fiscal, existe una característica de vital importancia que es la siguiente: el trabajador autónomo debe tributar las ganancias obtenidas de su actividad como empresa dentro de lo que son rendimientos propios; lo cual significa que los declarará a la hora de presentar la declaración del IRPF o Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
  • Las aportaciones de capital a la empresa no tienen ningún límite a pesar de que ésta esté solamente integrada por el trabajador autónomo.
  • No es necesario que realicen un proceso previo de constitución de la empresa de la misma manera que lo hacen otras empresas al uso, ya que no hablamos de una empresa; sino de un trabajador autónomo que presta sus servicios por cuenta propia o por cuenta ajena dependiendo de las circunstancias y los proyectos que se le presentan.

Ventajas y desventajas de ser autónomo en España

Al igual que hemos hablado de las características de los trabajadores autónomos, también es importante separar las mismas en ventajas y desventajas. De hecho, últimamente hemos visto como se ha producido un boom de trabajadores autónomos debido a las necesidades del mercado, es de vital importancia poner las cartas sobre la mesa en lo que a este tema respecta. Todo ello porque es muy importante anticipar las consecuencias de ser freelance en este mundo en el que cada vez son más los que montan su propia empresa siendo ellos mismos el único capital de la misma.

Habiendo destacado la importancia de conocer las ventajas y las desventajas de ser un trabajador autónomo, solo nos falta mencionarlas y desglosarlas; lo cual haremos a continuación:

A) Ventajas de ser un trabajador autónomo

– Los horarios y la gestión de la carga de trabajo es tan flexible como el mismo autónomo lo desee. Es por esto que en muchas ocasiones los autónomos tienen un margen de maniobra mayor cuando ocurren imprevistos en la vida personal o simplemente cuando deben asignarse sus periodos de vacaciones.

– Para muchos es también algo positivo el hecho de no tener que acatar órdenes de otras personas y poder tomar el rumbo que ellos mismos desean en lo que a capacidad de gestión se refiere.

– En el caso de que la actividad profesional de lugar a la creación de bienes sujetos a derechos de autor, este tipo de trabajadores pueden estar tranquilos porque estos derechos siempre les pertenecerán a ellos mismos. De hecho, los derechos de explotación de este tipo de contenido siempre les pertenecerán también a los mismos siempre que no hayan decidido venderlos o cederlos.

– Si el trabajador en cuestión, a efectos fiscales, no ha tributado como autónomo en los últimos 5 años; puede disfrutar del beneficio de la tributación bajo la denominación de “tarifa plana en el pago de las cuotas de la seguridad social por 18 meses”. Esta tarifa abarata los costes respecto a otros autónomos y por lo tanto, puede decirse que se trata de una ventaja derivada de la ventaja de ser autónomo.

– El total de los rendimientos del trabajo realizado por la empresa le corresponden al propio autónomo. Es cierto que posteriormente deberá hacerse cargo de los gastos, pero inicialmente tiene la potestad de decidir cómo hacerlo porque los activos le pertenecen.

– El autónomo tiene derecho a ejercer los poderes que le corresponden según las bases del derecho laboral y social de este país. Obviamente, deberá siempre respetar las garantías establecidas en el Estatuto de los Trabajadores, pero podrá ejercerlos en virtud del derecho ius variandi que le corresponde por el mero hecho de ser autónomo y empresario.

B) Desventajas de ser un trabajador autónomo

– Debe hacerse cargo de todos los costes del negocio, lo cual supone hacerse cargo de los riesgos que se asumen. Esto significa que el autónomo deberá hacer frente al hecho de que el negocio pueda generar más gastos que ingresos en algún determinado momento y que no habrá ningún mecanismo o entidad que vaya a protegerlo de esta situación.

– Deberá hacerse cargo de todos los gastos sociales que derivan de su actividad profesional (no solo de los gastos derivados del riesgo de las operaciones que lleva a cabo).

– Sus situaciones personales de enfermedad (o cualquier otro motivo que le impida trabajar de manera continuada) pueden hacer que el negocio fracase estrepitosamente. Todo esto porque no existen mecanismos que le permitan delegar o subsistir en el caso de que tenga que abandonar su puesto de trabajo y sus responsabilidades asumidas para con los clientes.

– No existe una regularidad que permita a estos trabajadores hacer una estimación de las ganancias que van a obtener de manera periódica. Esto quiere decir que los ingresos son irregulares cada mes y que este tipo de trabajadores no pueden mantener un ritmo de vida regular sabiendo que habrá meses en los que tendrán que subsistir a base de las ganancias obtenidas en otros periodos.

– Además, siguiendo con el tema de que los ingresos no son fijos, la realidad es que los negocios y las actividades profesionales si llevan aparejados costes fijos. Con lo cual, en los meses en los que los ingresos descienden es muy normal pasar apuros por tener que pagar estos costes fijos derivados de la actividad.

– Al tratarse de un tipo de trabajadores emergente, las ayudas son muy reducidas y es por esto que suele ser complicado empezar un negocio de este tipo. La recomendación inicial es que en el plan de negocio nunca cuentes con estas ayudas, ya que siempre van a ser insuficientes y bastante inferiores a lo estipulado.

¿Qué tipos de autónomos existen?

La realidad es que todas las características, ventajas y desventajas no se corresponden con todos los tipos de autónomos. Esto sucede porque dependiendo del tipo de autónomo del que estemos hablando, o el sector en el que opere,la cosa cambia de manera considerable. Con lo cual, lo siguiente que debemos explicar son los tipos de autónomos que existen y las características con las que cuenta cada uno para poder representar una variable distinta.

Somos plenamente conscientes de que, en realidad, existen tantos tipos de autónomos como puestos de trabajo; ya que cada empresa tiene una forma de dirección diferente y por lo tanto, unas características particulares. Sin embargo, estimamos necesario explicar y desglosar uno a uno los siguientes tipos concretos de autónomos: los trabajadores autónomos, los profesionales autónomos o freelance, los empresarios autónomos, los autónomos económicamente dependientes, los autónomos agrarios, los autónomos colaboradores, los socios trabajadores de cooperativas, lo comuneros y los socios industriales. Todo ello porque son estos los autónomos que en más ocasiones se repiten en el mercado y porque son tipos de autónomos muy diferentes entre ellos sobre los cuales debes conocer los rasgos más básicos.

Trabajadores autónomos

Los trabajadores autónomos son aquellos autónomos de los que ya hemos hablado previamente en los apartados anteriores de este post. Son, nada más y nada menos, que un tipo de autónomo que se dedica a realizar actividades profesionales por su cuenta y a título lucrativo. Su especialidad reside en que habitualmente no trabaja para otras empresas (sino que lo hace por su cuenta) y que tampoco tiene otros trabajadores a su cargo. Puede decirse que se trata de un trabajador solitario que realiza sus actividades por cuenta propia y que cobra por servicios.

Con lo cual, los trabajadores autónomos son un tipo peculiar de autónomo por el simple hecho de que ellos son el propio producto que venden, porque cobran por servicios y porque no mantienen ningún tipo de relación de interdependencia ni con superiores (porque no los tienen de manera habitual), ni con trabajadores (porque no tienden a contratar o subcontratar).

Profesionales autónomos y freelance

Este tipo de autónomos han dado también mucho de qué hablar en los últimos tiempos. ¿Por qué? Pues porque el mercado se ha estado acondicionando y reuniendo los requisitos necesarios para que este tipo de autónomos pudieran emerger y porque son muchos los que no distinguen un profesional autónomo o freelance de los trabajadores autónomos de los que hablábamos en el epígrafe anterior.

Habiendo realizado esta aclaración previa, la siguiente cuestión que nos corresponde resolver es la siguiente: ¿Qué son entonces los profesionales autónomos o freelance? Pues bien, este tipo de autónomos se definen por ser personas que ofrecen servicios a empresas o a particulares, solo que lo hacen en nombre propio y sin estar detrás de una empresa o persona jurídica que de aspecto de entidad al servicio. En otras palabras: los freelance o profesionales autónomos son la clase de trabajadores que podrían trabajar, perfectamente, en casos excepcionales para los trabajadores autónomos. De todas maneras, no tienen por qué hacerlo porque la habitualidad de sus actividades se reduce a ser personas independientes que operan a través de una pequeña variante del contrato de obras y de servicios y que no lo hacen en nombre de una empresa concreta; sino como ellos mismos.

Empresarios autónomos

Los empresarios autónomos son, probablemente, el tipo de autónomo que menos trabajo cuesta explicar o desglosar. Todo ello porque representan la figura tradicional de autónomo que llevamos entendiendo como tal durante décadas.

Este tipo de autónomo es el empresario al uso que posee un negocio y bajo cuyo mando laboran trabajadores que dependen de él. Es el típico propietario de un negocio que ejerce su poder por la mera razón de poseer la titularidad de los derechos que le otorga la propiedad de la persona jurídica . Además, la realidad es que este tipo de autónomo es el que menos dudas presenta a la hora de determinar su manera de cotización a la Seguridad Social; ya que todo el mundo sabe que este tipo de autónomos deben pagar la cuota mensual de manera rigurosa y sin excepción.

Autónomos económicamente dependientes

Este modelo de autónomos es un modelo que también se ha comentado mucho dentro del mundo de la financiación, ya que nada tiene que ver con el modelo tradicional del que hablábamos en el epígrafe anterior.

La realidad es que los autónomos económicamente dependientes o trades son autónomos que dependen constantemente de un mismo cliente. Esto se materializa en que al menos el 75% de los servicios que ofrece la empresa de este autónomo se realizan para una misma empresa o para un mismo particular, lo cual convierte a la empresa del autónomo una especie de subapartado o subcontratado de la empresa de la que depende y para la cual presta servicios.

La realidad es que este tipo de autónomos no dejan de serlo por el simple hecho de prestar servicios casi siempre a la misma entidad o particular y es por esto que cotizan como un autónomo al uso. Sin embargo, no podemos decir que las decisiones de este tipo de autónomo dependen exclusivamente de él, porque la realidad es que este tipo de autónomos deben ceñirse en muchas ocasiones a los deseos de sus clientes mayoritarios (por el simple hecho de que es gracias a ellos que su negocio genera ingresos).

Autónomos agrarios

Los autónomos agrarios son autónomos al uso que se diferencian del resto de autónomos en que la actividad que llevan a cabo cuenta con características particulares de especial importancia. Esto significa que los autónomos agrarios reciben la misma consideración que los autónomos al uso, solo que se benefician de mejores condiciones por el simple hecho de que el sector de la agricultura está especialmente considerado por departamentos dependientes del Estados como es el de Hacienda; el cual regula las maneras de tributación de cada tipo de autónomo.

Dicho lo cual, es importante destacar que los autónomos agrarios son aquellos autónomos cuya actividad profesional se desarrolla en el campo o tiene que ver con la agricultura. Este tipo de actividades son especialmente beneficiosas para la totalidad de la población y gestión del Estado y es por esto que las condiciones fiscales en las que tributan este tipo de autónomos son diferentes. De hecho, para ser más exactos conviene destacar que estas condiciones tributarias diferentes consisten en que tienen su propio sistema especial de tributación denominado SETA; el cual existe desde el año 2008 y reúne sus condiciones y requisitos especiales propios para determinar si un autónomo entra dentro de este grupo o no.

Autónomos colaboradores

Los autónomos colaboradores son también una categoría que suele dar lugar a confusión por el simple hecho de que no muchas personas han oído hablar de este tipo de autónomos. Por lo que hemos considerado conveniente explicar este tipo de autónomos; los cuales son bastante desconocidos pero no por ello poco comunes.

Así, los autónomos colaboradores son familiares de autónomos que colaboran con ellos en su actividad profesional y que viven o conviven con ellos. Reciben también la consideración de autónomos porque a efectos prácticos y teóricos se entiende que no pueden ser considerados meros trabajadores asistentes.

De todas formas, no todo el mundo puede ser un autónomo colaborador y hay ciertos requisitos que deben cumplirse para poder recibir esta calificación.

Socios trabajadores de cooperativas

Los socios trabajadores de cooperativas son también un claro modelo de autónomo, solo que en este caso lo son por formar parte de una empresa en la que todo aquel que forma parte es empresario. Esto es así porque los trabajadores de las cooperativas hacen aportaciones al capital de la empresa en el momento en el que empiezan a prestar servicios a la misma y es por esto que no pueden ser considerados a efectos fiscales, teóricos y prácticos como meros empleados.

Debemos tener en cuenta que estos autónomos no gozan de los poderes habituales que suelen ser otorgados a los empresarios al uso, ya que las normas de dirección de las cooperativas son bastante diferentes a las de las empresas al uso. Por lo tanto, aunque son considerados autónomos, puede decirse que los socios trabajadores de cooperativas no son empresarios como tales (no al menos en todos los sentidos o en el sentido tradicional del concepto).

Comuneros

Cuando hablamos de comuneros como autónomos hablamos de personas que forman parte de una comunidad de bienes, lo cual significa que tienen en su propiedad una porción de un bien que les otorga unos determinados derechos reales sobre la cosa en cuestión.

Son también autónomos porque los rendimientos de la comunidad de bienes les pertenecen (en el porcentaje correspondiente) y es por esto que estas ganancias derivadas de la cosa no pueden catalogarse como sueldo o remuneración de un trabajador por cuenta ajena al uso.

Socios industriales

Los socios industriales son algo muy similar a los comuneros, ya que son personas que han aportado un capital a la empresa en cuya consecuencia reciben rendimientos en proporción. Estos rendimientos no son necesariamente derivados de su actividad profesional o de sus servicios, sino de su inversión o aportación a la empresa y es por esto que no pueden ser considerados como trabajadores.

Regulación legal y cuota de autónomos en España

La regulación legal que les corresponde a los autónomos es sencilla y bien conocida por casi todo el mundo: deben pagar las cuotas mensuales que les corresponde dependiendo de la legislación vigente en el momento determinado. Esto significa que los autónomos pagan una cantidad a Hacienda por el simple hecho de serlo y que esta cantidad recibe el nombre de cuota.

Cuota de autónomos con cese de actividad

La cuota de autónomos por cese de actividad es la cuota que deben pagar los mismos cuando están desempleados. Es algo así como la cantidad con la que tienen que contribuir a Hacienda en el momento en el que siguen siendo autónomos y quieren mantener la consideración de tales, solo que estando en el momento determinado faltos de actividad profesional.

Cuota de autónomos para mayores de 47 años

Así como el cese de actividad representa una variable en la cuota de autónomos, también el hecho de superar una edad determinada produce cambios en la cuota. Esta edad es la de 47 años y a partir de este momento los autónomos deben pagar una cuota mensual de entre 1.018,50 y 2.077,80 euros mensuales por el simple hecho de que muchos autónomos prefieren empezar a cotizar más a esta edad con el objetivo de obtener una mayor pensión en un futuro cada vez más próximo.

Qué papel tienen el IVA y el IRPF

El Impuesto Sobre el Valor Añadido y el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas tienen mucho que ver en la forma de cotización de los autónomos; ya que dependiendo de los resultados que hayan obtenido en sus declaraciones de la renta y en las deducciones y soportes de sus asientos contables, los resultados a fin de año serán diferentes. Esto quiere decir que dependiendo de la actividad de la empresa y del nivel de facturación, los autónomos recibirán contribuciones que hicieron en el pasado o no; lo cual puede ser de vital importancia para la buena marcha de la empresa.

Preguntas frecuentes:

Como es normal y habitual, cuando hablamos de temas tan técnicos como es éste, suelen surgir dudas y preguntas frecuentes. Las hemos contemplado y queremos resolverlas para ti al final de este post.

Cómo calcular la cuota de autónomos

La primera duda de todas es la de cómo calcular la cuota de autónomos. Pues bien, la respuesta es muy sencilla, ya que no tienes más que aplicar el 29,80% a tu base y ese será el resultado de lo que debas pagar. Claro que siempre que optes por la forma de contingencias comunes, ya que en el caso de que optes por otras formas más concretas el cálculo se realizará de otras maneras.

¿Qué ayudas hay para nuevos autónomos?

Las ayudas a autónomos dependen en gran medida de la gestión que haga cada Comunidad Autónoma de las mismas. Dicho lo cual, te adelantamos que como nuevo autónomo puedes aspirar a unas ayudas de hasta 10.000 euros dependiendo de si cuentas o no con determinados requisitos exigidos para ello.

Además, las ayudas se clasifican en diferentes fines (ej. formación) y en diferentes colectivos (ej.mujeres víctimas de violencia de género) y es por esto que hay varias opciones con las que seguro que cuentas a la hora de solicitar estas ayudas.

¿Qué pasa si no pago una cuota de autónomos?

La consecuencia inmediata de no pagar la cuota es la de que se irán sumando intereses por la demora en el pago hasta el punto de producirse sanciones y embargos en el caso de que el pago no se efectúe en el tiempo. Todo esto porque la contribución es un pago ineludible obligación de todos los ciudadanos.