Redacción Gedesco | 28 Abril 2015 | Economía para todos

Aspectos positivos de la actual evolución de los precios

Aspectos positivos de la actual evolución de los precios

IPC significa Índice de Precios de Consumo. Este indicador se encarga de medir la evolución global de los precios de los productos en un determinado periodo. El IPC y sus cambios nos dan pistas sobre la evolución general de la economía. España acumula en la actualidad, por noveno mes consecutivo, una tasa negativa de precios, lo que significa que estamos en una situación de inflación negativa. Cuando se registran varios periodos de inflación negativa entraríamos en deflación, momento en el que una economía corre ciertos riesgos. La inflación, por el contrario, sería un aumento contenido de los precios de los bienes en una economía, algo que tampoco es un buen síntoma, pues significa una pérdida de poder adquisitivo y un retroceso de la inversión. En esta hipotética situación, el dinero que tenemos en el banco tiene menos valor, puesto que puedo comprar menos cosas con la misma cantidad.

¿Por qué bajan los precios en la actualidad?

Existen multitud de causas que pueden influir en la evolución de los precios, aunque vamos a analizar la actual, por las consecuencias positivas y negativas que tiene en nuestra economía y en la actividad de las empresas y los autónomos. Hoy día, el principal factor que está influyendo en la bajada de los precios es la caída del petróleo y de otro tipo de energías. Los carburantes y la energía son básicos para la producción. Un comercial necesita gasolina para desplazarse. Una empresa de logística necesita gasolina para realizar sus envíos. Y así podríamos continuar eternamente con el objetivo de demostrar que tanto el petróleo como otros recursos energéticos son básicos para la actividad económica. Si estos son bajos, es posible producir lo mismo de forma más económica, con lo que el precio final del producto o servicio que ofrece una empresa también puede ser más barato. Se produce, por tanto, una concatenación que genera que los precios bajen.

Esta evolución de los precios es, por tanto, positiva para la actividad económica, básicamente porque podemos producir lo mismo de forma más barata. Si analizamos los efectos sobre el consumidor, este encontrará unos precios asequibles, y su dinero tendrá más valor, porque podrá comprar más cosas con la misma cantidad de euros. Si aplicamos este mismo razonamiento al tejido empresarial, entenderemos que unos precios bajos pueden fomentar la inversión y la circulación del dinero. Es un buen momento para, por ejemplo, iniciar una campaña de marketing, porque el coste de la misma será más económico que en otros periodos.

Esta evolución sería negativa si las causas no fueran las actuales. Si la inflación negativa se prolongara a lo largo del tiempo entraríamos en deflación. Esto significa que la causa de la caída de los precios es la falta de consumo. Lo explicamos, de nuevo, con un ejemplo sobre la economía real. Si los consumidores no ejercen de tal, y no compran productos, las empresas comienzan a bajar los precios con el objetivo de reactivar ese consumo. Sin embargo, puede ocurrir que se entre en un círculo vicioso. El consumidor puede esperar a que los precios continúen bajando, consciente de la necesidad de las empresas por vender. Estas, efectivamente, ceden en busca de mejorar las ventas, y los precios vuelven a caer. Esta caída continuada tampoco es positiva, porque en el camino puede quedar una gran parte del tejido empresarial incapaz de aguantar caídas de precios tan pronunciadas. Se producen entonces despidos de personas para ahorrar costes. Estas personas, al no tener empleo, tampoco consumen. Se genera un parón en el crecimiento y desarrollo de una economía que puede hacer daño a su evolución, siendo muy difícil salir de una situación de deflación.

Es una situación delicada que, afortunadamente, todavía no se ha producido. Hoy por hoy, estaríamos ante una tendencia moderada de caídas que no está relacionada con el consumo, sino con la mencionada bajada de los precios de petróleo y energía. Aunque sería bueno empezar a controlar estas caídas para no sufrir los mencionados efectos negativos de una deflación.

 

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