Redacción Gedesco | 11 Agosto 2017 |

Aplazamiento del pago de IVA

Aplazar el pago de IVA antes y después de la reforma

Con el Real Decreto-ley 3/2016,  que fue publicado en el Boletín Oficial del Estado el 3 de diciembre, se estableció que se  adoptarían una serie de medidas en el ámbito tributario, dirigidas a consolidar las finanzas públicas.

De hecho, en la parte introductoria de dicha Disposición, se recuerda que desde el cuarto trimestre del año 2013, la economía española se encuentra en fase de crecimiento. Por esta razón, se establecen medidas en materia fiscal que pretenden ajustar ciertos desequilibrios, según el texto de dicha norma, con el objetivo de mantener dicho crecimiento económico a lo largo del tiempo.

Entre las medidas, destacan importantes cambios en el aplazamiento del pago de IVA, cuestión que afecta directamente a las empresas. Las nuevas pautas han pillado por sorpresa a una gran mayoría de colectivos, que no contemplaban un cambio tan radical en la norma, razón por la cual explicaremos a continuación qué cambios afectan al aplazamiento de IVA por parte de autónomos y pymes.

El aplazamiento de IVA: antes y después de la reforma

Hasta la entrada en vigor de dicho Decreto-ley, un autónomo o una pyme (pequeña y mediana empresa) podía aplazar o planificar el pago del Impuesto sobre el Valor Añadido. Las empresas y autónomos, cada tres meses (en la mayoría de los casos, aunque hay excepciones), tienen que liquidar el IVA, en función de las facturas emitidas por los productos vendidos o trabajos realizados.

Todas las facturas llevan un tipo general del 21% de IVA, de manera que las empresas y autónomos actúan como recaudadores del impuesto sobre el Valor Añadido para el Estado, que es quien solicita dichas cantidades a través de las mencionadas declaraciones de IVA.

Hasta el momento, si una corporación se encontraba en una situación financiera delicada, podría aplazar el pago de dicha cantidad, a través de solicitud telemática o presencial en las oficinas representativas de la Agencia Tributaria.

Se daban casos como que una empresa o autónomo emite una factura, sin embargo su cliente tarda en abonarla. En este caso, el primero tiene que hacer frente al pago del IVA derivado de una factura que no ha cobrado.

En consecuencia, si había problemas de liquidez por la falta de pagos, sólo quedaba solicitar el aplazamiento de las cantidades a entregar a la Agencia Tributaria, en concepto de IVA teóricamente recaudado.

Aplazar pago IVA antes de la reforma

Los interesados en aplazar el pago del IVA tenían dos opciones para realizar la solicitud:

  • Físicamente: acudiendo a la Delegación de Hacienda que le corresponda y presentar el modelo de autoliquidación 303. Debían presentarse en el Departamento de Aplazamiento con una propuesta en la que se detalle el método fraccionado del pago que se desea. Es decir, si se abona la deuda completa o una parte, y la causa para el aplazamiento. También era imprescindible presentar un número de cuenta bancaria en la que se domicilien los pagos aplazados. Hacienda enviaría por correo ordinario la aceptación o rechazo del aplazamiento. En caso de rechazo, se puede recurrir, y si es aceptado, se indicará en ese mismo correo las fechas en las que se deberá pagar.
  • También se podía realizar la solicitud por la vía telemática siempre que se cuente con un certificado electrónico, DNI-e o una Clave Pin proporcionada por la propia Agencia Tributaria. En este caso, en la misma web de Hacienda deberá marcarse la opción “Reconocimiento de deuda con solicitud de aplazamiento” en la presentación del modelo que corresponda, en este caso el modelos de autoliquidación 303, que corresponde al IVA.

No estaba permitido aplazar deudas inferiores a 300 euros, ni mayores a 18.000 euros (excepto en algunas ocasiones, y siempre con la presentación de un aval).

Aplazamiento del pago de IVA: Cambios tras el decreto

Esta modificación elimina una de las redes de seguridad que tenían las empresas y profesionales autónomos, ante puntuales problemas de liquidez. En función del volumen de negocio y su solvencia, se puede dar el caso de que sea difícil hacer frente a los pagos trimestrales de IVA. Con el aplazamiento o fraccionamiento había una vía de respiro, hasta que el flujo de caja se equilibrase. Cuestión que con la nueva normativa se elimina, generando cierta incertidumbre en el sector.

No obstante, se establece un periodo de adaptación para estas restricciones, de manera que durante el año 2017 sí se permita, en determinados casos, el aplazamiento de IVA, con el objetivo de suavizar la adaptación a este nuevo contexto.

Así como también se mantiene la posibilidad de fraccionar o aplazar el IVA, siempre y cuando se pueda justificar que las facturas que han generado dicho IVA no han sido cobradas.

Alternativas financieras para obtener liquidez

Alternativas financieras para obtener liquidez

La cantidad trimestral de IVA a pagar se deriva de la liquidación que se realiza entre las facturas emitidas y recibidas, que en todos los casos llevan una cantidad de IVA añadida. La empresa se comporta en realidad como un ente recaudador para el Estado, que grava todas las operaciones comerciales que se producen dentro del territorio nacional.

Por lo tanto, el documento o título del que nace dicha obligación es la factura. Y de ella también nacen fórmulas de financiación que nos permiten contar con liquidez. De hecho, las empresas pueden cobrar una factura en el mismo momento de su emisión, independientemente de cuándo pague su cliente, a través del servicio de factoring.

Esta opción es interesante, si tenemos en cuenta que el periodo medio de pago entre empresas en España se mantiene en la actualidad en torno a los 80 días (casi tres meses). Como las declaraciones de IVA son trimestrales, se puede dar el caso de que tengamos que abonar de forma regular el IVA por adelantado, con el consiguiente desequilibrio de caja.

Antes existía la posibilidad de aplazar dicho IVA, cuestión que la Ley ha eliminado. Ahora, podemos apostar por este tipo de operaciones, que serán la nueva vía de escape de muchas corporaciones ante problemas puntuales de liquidez. Sin embargo, esta es sólo una de las muchas circunstancias en las que es recomendable utilizar esta vía de financiación. Es decir, el factoring ya era una herramienta útil y muy utilizada frente a cualquier necesidad de liquidez.

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