Redacción Gedesco | 11 Julio 2016 | Artículos y novedades sobre el Factoring. Soluciones Financieras

Anticipo de facturas: claves para entender su eficacia

Ventajas del anticipo de facturas

El anticipo de facturas en un servicio financiero que permite a las empresas luchar contra el retraso en los pagos y las dificultades para encontrar financiación. Es una solución que no añade riesgos financieros (no suma CIRBE), pues depende de la propia facturación de la compañía, y que se gestiona con agilidad, lo que permite conseguir liquidez de forma rápida y sencilla. Leído tanto beneficio, os estaréis preguntando en qué consiste y en qué se basa su eficacia. Para ello, hemos elaborado una serie de claves para entender qué es el anticipo de facturas y cómo afecta a cada uno de los apartados comentados.

Definición de anticipo de facturas

Consiste en ceder una o varias facturas pendientes de cobro a una entidad financiera. Ésta adelanta el dinero correspondiente de esa factura, a cambio de una pequeña cantidad. De este modo, no tendrás que esperar a que tu cliente pague. No importa cuál sea la fecha de vencimiento de la factura, ni tampoco pasará nada si tu cliente se retrasa meses en pagar el dinero de ese título. Tu compañía contará con el dinero desde el momento de su emisión, y la nueva titular de la factura (la entidad financiera) será la encargada de reclamar el cobro a tu cliente, si este no se produce en tiempo y forma.

Ventajas del anticipo de facturas

Ventajas del anticipo de facturas

Como habrás deducido, la principal ventaja es que, al anticipar facturas, conseguimos reducir de forma drástica el problema derivado de los retrasos en los pagos. En España, la media de pago de facturas es de 80 días. Esto significa que, de media, las empresas tardan en cobrar sus trabajos casi tres meses, periodo muy por encima de lo que marca la Ley. Esta situación resulta insostenible para un buen número de organizaciones que, aunque son rentables y tienen un actividad saludable, se encuentran con problemas de pagos, porque terceros le deben dinero. Por lo tanto, anticipar facturas puede ser una buena solución para las corporaciones o profesionales autónomos que suelen enfrentar este tipo de retrasos.

La segunda ventaja deriva de la anterior. Se da la circunstancia de que, en el actual ecosistema empresarial, una empresa puede tardar tres meses en cobrar. Sin embargo, durante ese periodo, habrás tenido que sostener con tu remanente de caja tres meses de salarios de empleados, tres meses de alquiler, tres meses de compras o adquisiciones necesarias para que tu negocio funcione… Como consecuencia, muchas empresas se plantean pedir un crédito bancario. Si, en lugar de tomar este camino, deciden anticipar sus facturas, contarán con la liquidez necesaria para afrontar todos los gastos mencionados. Y conseguirán esa liquidez de forma rápida, y sin ser sometido a ningún tipo de análisis de riesgo ni a largos periodos de valoración. El anticipo de facturas es una forma mucho más ágil de conseguir financiación, si lo comparamos con un préstamo.

Derivado de lo anterior, llegamos a la tercera ventaja: el anticipo de facturas no suma CIRBE. Es decir, tus opciones de solicitar un crédito ICO o cualquier otro sistema de financiación que sí dependa directamente de los bancos, se mantienen intactas. Cuando una entidad bancaria analice la situación financiera de tu empresa, no detectará riesgos añadidos, lo que aumentará tus opciones de concesión. Sin embargo, tú habrás conseguido la liquidez necesaria. Es como que te concedan un crédito (porque consigues el dinero), pero sin tener que estar devolviendo intereses por la liquidez obtenida. El anticipo de facturas no te cierra puertas frente a otras opciones de financiación.

El anticipo de facturas sin recurso

Una última consideración tiene que ver con la modalidad de anticipo que realices. Si escoges la opción “sin recurso” estarás aumentando tu seguridad frente a posibles impagos, con lo que creas un escudo de protección ante posibles casos de morosidad. En el anticipo de facturas sin recurso es la entidad financiera quien se hace cargo ante posibles impagos. Ellos te adelantarán el valor dinerario de tu factura, pasando a ser los nuevos propietarios de los derechos de cobro. Y, como tal, la entidad financiera será la que tenga que reclamar el pago de la factura, en el caso de que no se produzca.

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