Redacción Gedesco | 16 Enero 2016 | Consejos para empresas

Cómo darse de alta en el censo de empresarios

Cómo darse de alta en el censo de empresarios

Cualquier persona que tenga en mente realizar una actividad que le reporte beneficios debe estar dada de alta en el censo de empresarios. Dicho de otro modo, un empresario está obligado a registrarse como tal, con el objetivo de tributar por los rendimientos que obtenga por la realización de ciertas actividades. De hecho, el nombre completo del registro en el que deberá inscribirse es Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores. Además, este censo está incluido dentro del Censo de Obligados Tributarios, lo que da fe de la intención de estar registrado en esta base de datos, que no es otra que tributar por lo obtenido.

Cualquier persona que opere fuera de censo estará trabajando en lo que se conoce como economía sumergida. Diferentes partidos políticos en España han especulado durante las pasadas elecciones que la economía sumergida en este país se encuentra, al menos, en un 20% del total. Esto significa que hay un 20% de operaciones que no se registran y que, en consecuencia, no pagan impuestos. Esto genera importantes desigualdades frente a empresas que sí actúan censadas y dentro del Ley. Por ejemplo, si un negocio no está cobrando IVA a un cliente, está cometiendo un fraude que perjudica a la sociedad en general, y también a sus competidores, que pueden denunciar anónimamente esta situación de desventaja. Porque si una empresa sí está registrada en el Censo de Empresarios y emite todas sus facturas de forma adecuada, estará cobrando un sobrecargo fiscal (IVA) a sus clientes, que tendrán la percepción de que ese establecimiento es  más caro.

FORMAS DE EVITAR CASTIGOS Y SANCIONES

Las multas y sanciones por realizar una actividad profesional sin estar en el censo de empresarios son elevadas, de manera que explicamos a continuación los pasos a realizar para no estar expuestos a este tipo de castigos, y darnos de alta en este registro de forma correcta.

En primer lugar, tenemos que identificar las personas obligadas a estar en este Censo. De forma general, deberán hacerlo todas las entidades que lleven a cabo una actividad empresarial. También las personas (por ejemplo autónomos) que ejecuten acciones empresariales o profesionales. Las sociedades mercantiles, los socios  y quienes abonen rentas con retenciones o ingresos a cuenta, también deberán estar inscritos. Probablemente, surja al lector la duda de qué se considera actividad empresarial o profesional. Básicamente se denomina así a la distribución o fabricación de servicios y/o bienes.

La segunda cuestión que debemos tener en cuenta es el plazo. Es decir, ¿en qué momento me debo dar de alta en el Censo, si tengo claro que efectivamente pertenezco al colectivo que debe inscribirse? La respuesta es clara: antes de que se inicie la actividad en sí. Si se realizan pagos, cobros o se inicia la fabricación de un producto antes de estar inscrito en el censo de empresarios, quedas expuesto a sanciones, pues has cometido una ilegalidad.

DOCUMENTACIÓN PARA DARSE DE ALTA

En cuanto a documentación, será necesario presentar en Hacienda el modelo 037 o el modelo 036. Estos modelos no son más que formularios, que pueden adquirirse en la página de la Agencia Tributaria o bien presencialmente en la Delegación de Hacienda correspondiente a tu domicilio. El primero de ellos es un modelo simplificado que no podrán utilizar las grandes empresas, ni tampoco quienes realicen ventas a distancia o adquisiciones intracomunitarias de bienes a los que no se les aplique IVA.

Para no cometer errores en el alta, lo más recomendable es realizar una llamada previa a los teléfonos de información de la Agencia Tributaria. Allí nos indicarán dónde y cómo debemos pedir cita previa, en función del tipo de actividad que vayamos a llevar a cabo. Ya en la Delegación de Hacienda, podemos solicitar ayuda para rellenar el documento, puesto que existen algunas cuestiones que, si es la primera vez que lo presentamos, pueden resultar algo complicadas.

Lo mejor, es informarse previamente sobre cómo tributa la actividad elegida. Una vez sabido esto, debemos tomar la decisión de acogernos a un Régimen de tributación u otro, en función de las posibilidades que ofrezca nuestra actividad. Por ejemplo, no tributa igual un panadero, que una agencia de marketing online.

Por todas estas razones, es común que los no iniciados en este tipo de materias cuenten con el apoyo de un asesor fiscal o contable que les apoye en este tipo de procesos. Ellos tienen conocimiento y relación constante con la Administración para este tipo de gestiones, de manera que las realizarán con rapidez y eficacia. De este modo, el nuevo empresario podrá estar atento a lo verdaderamente importante al iniciar su actividad: el éxito de su negocio.

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