Redacción Gedesco | 8 Septiembre 2016 |

Activos intangibles: qué son y por qué son importantes

Activos intangibles de una empresa

Los activos intangibles son aquellos bienes de una empresa que no se representan de forma física. Es decir, el dinero o la maquinaria que utiliza una empresa para su actividad son activos tangibles, mientras que el reconocimiento o el valor de la marca sería un activo intangible.

Según el Plan General de Contabilidad, estos activos son “no monetarios, sin apariencia física susceptibles de valoración económica”. Lo que significa que, aunque no se pueden ver ni tocar por su naturaleza inmaterial, sí afectan al valor que tiene tu empresa.

Lo que es un activo intangible, y lo que no lo es

Para que un activo sea calificado como intangible ha de cumplir diversos requisitos. En primer lugar, deben cumplir con la definición de bien o activo – es decir, aquellos elementos controlados por tu empresa –, y también cumplir el criterio de reconocimiento de activos – lo que significa que tienen que dar algún beneficio –. Por último, deben ser identificables, que se puedan vender o ser utilizados por la propia empresa, o por otras corporaciones, para un determinado propósito.

Por otro parte, es necesario aclarar que el capital humano no estaría dentro de esta categoría. Por todo lo analizado hasta el momento, podría estarlo. Sin embargo, nos falta la parte más importante. Una pequeña connotación que en este caso adquiere relevancia importante, y es que el esfuerzo de cada trabajador es, en realidad, de cada uno de ellos. Es decir, que no se puede vender. Además, no es controlable por las empresas, por lo que no se le puede considerar un activo propiedad de la corporación.

Por último, existiría un tipo de activo intangible que procede de otros tangibles. Es el caso de la adquisición de una marca o empresa por parte de otra. El activo intangible procede de otro tangible: el derecho contractual.

Clasificación de activos intangibles

Los activos intangibles se pueden clasificar en diferentes grupos:

  • Según su identidad propia. Según se puedan identificar (como las marcas y los derechos de autor), o si son no identificables (la publicidad y los gastos de organización).
  • Por la forma de incorporación a la empresa. Se pueden adquirir, como es el caso de los intercambios o las cesiones, y se pueden desarrollar en la propia empresa (gastos de desarrollo).
  • Por su periodo de vida. Pueden ser activos intangibles perpetuos, si la marca es renovable, o pueden estar limitados por un contrato (como las concesiones).
  • En función de si se pueden dividir para su venta. Hay algunos activos intangibles que no son susceptibles de separación y otros que sí se pueden separar y venderse así.
  • Según el reconocimiento contable. Según su registro pueden ser contables o no.

Por último, es importante saber que puedes ceder el derecho de uso sobre estos activos intangibles, como las patentes y los derechos de autor. Esta acción puede servir para financiarnos y obtener liquidez en un momento determinado, a raíz de la cesión de esos derechos.

De todos modos, ciertos activos intangibles pueden tener un gran valor en mercado, por lo que debemos valorarlos convenientemente durante el proceso de cesión o venta. Por ejemplo, unos derechos de autor pueden ser explotados por otra corporación y generar beneficios añadidos a posteriori. Debemos intentar pronosticar el uso y aprovechamiento que puede hacer un competidor sobre ese activo intangible. Si se necesita liquidez, quizás sea mejor utilizar otras fórmulas de financiación alternativas que actualmente existen en el mercado, y que nos permiten mantener la propiedad sobre intangibles corporativos.

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